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ESTACIÓN DEL FERROCARRIL

 

ESTACIÓN DEL FERROCARRIL

Estación del Antiguo Ferrocarril de Bolivar

Éste fue el primer Ferrocarril que se construyó en nuestro país después del de Panamá. Inicialmente se denominó Ferrocarril de Barranquilla, pues unía esta ciudad con Puerto Colombia.

Por: Adriano Guerra

Los años gloriosos que vivió el ferrocarril de Bolívar que partía desde Barranquilla a Salgar y luego a Puerto Colombia fueron teniendo su ocaso a lo largo de la década del treinta del siglo XX. Posterior a la apertura de Bocas de Ceniza y con el declive de Barranquilla a nivel portuario, el ferrocarril de Bolívar entró en sus últimos años de funcionamiento.
Luego su línea se recortó hasta las fábricas de la Vía 40, y su utilización se redujo al trasporte de los empleados de estas y finalmente se reemplazó por el uso de los automóviles, hasta que se implementaron las primeras rutas de buses en la hoy Vía 40.

Para conocer el estado del Ferrocarril de Bolívar y la forma en la cual funcionó en sus últimos años nos remitimos a una nota publicada en 1934 en el semanario barranquillero llamado Letras, edición número 476 del 24 de marzo del mencionado año. Este escrito es una imagen clara de la realidad donde la crítica y la jocosidad se mezclan en las impresiones que nos dejó su autor, cuyo nombre desconocemos por no estar firmado.
Este segmento del artículo que publicamos reposa en los fondos del Archivo Histórico del Atlántico.

En el escrito, dos amigos se aventuran a un viaje en tren hacia la población de Puerto Colombia, su contenido es más bien una crítica al servicio que venía ofreciendo la empresa que administraba el ferrocarril, pero sobre todo es una muestra de las condiciones deplorables del transporte en su momento.
Así nos describen su vivencia en un corto viaje realizado hace ya unos 80 años: «En uno de estos días tuvimos la humorada de ir a Puerto Colombia en el tren de la mañana, en el de las nueve y media, señalado por el itinerario, y nos sucedió que, después que esperamos hasta las once, tuvimos que quedarnos en Salgar esperando el tren de Puerto Colombia para regresarnos, pues eran las dos de la tarde y no habíamos llegado, porque el tren parábase a cada momento».

El incumplimiento de la itinerantica era casi total, pues este mismo tren, estos mismos rieles ya no cargaban los grandes volúmenes de mercancía que le dieron su esplendor. En la década de los 30 solo se aventuran intrépidos visitantes que desprevenidamente caen en la malaventuranza de pasar horas y horas esperando la partida o, bien, de presenciar el espectáculo de un tren que ya no tiene fuerzas para moverse y con unas calderas a punto de reventar.

Una de las cosas más curiosas que nos presenta el narrador anónimo es lo siguiente: «Y es para ver, al pasar el tren por la estación de Salgar, La Playa y Las Flores, cómo corren los jefes de estación con poncheras de agua fría para arrojar a las chumaceras del tren, que vierten candela! Y como los trenes no se paran ya en dichas estaciones, porque si se paran no arrancan, van lento, lento, para dar lugar al embarque y desembarque de los pasajeros y para que los jefes de estaciones tengan tiempo de arrojar sus poncheras de agua, por cierto que esto nos divirtió bastante, pues es de ver cómo corren los pobres jefes de estaciones a la par del tren tirando poncheras de agua a las chumaceras! Y es de ver también el apuro de las mujeres para tomar el tren o para desembarcarse, sin que este se pare, porque si se para, no arranca, allí se queda por todo un día!». El tren de los años treinta va lento, no se detiene, pero no es por la prisa de su incesante tráfico, no es por cumplir los horarios ni para recoger una carga que ya no existe para ser llevada a un muelle que aún sigue esperando.

Va lento en su agonía, con la caldera de su corazón a punto de explotar. Décadas más tarde su espectáculo será cosa del pasado, gracias a estos fragmentos podemos volver a recordar la agonía de sus últimos días.

Sobre la Estación del Ferrocarril de Bolívar:


El Ferrocarril de Bolívar fue el segundo ferrocarril construido en Colombia. Comunicaba a Barranquilla con el Puerto de Sabanilla, contaba con una longitud de 28kms y 3 estaciones: San Antonio de Salgar en Sabanilla, una estación intermedia en La Playa y la Estación Montoya en Barranquilla.

El 25 de Agosto de 1985 la casa alemana Hoenigsberg Wessels & Cia firma el contrato para la construcción del Ferrocarril de Bolívar el cual se comenzó a construir hasta 1869 y se inauguró el 1 de enero de 1871 como respuesta a la necesidad de contar con un medio de transporte que agilizara una conexión más rápida entre Barranquilla y el puerto de Sabanilla.

Para 1887 la compañía Barranquilla Railway & Pier Company Limited, adquiere la línea Barranquilla – Salgar, con el objetivo de extender el ferrocarril hasta Bahía Cupino, lugar donde se construye el muelle de Puerto Colombia, línea férrea que se inaugura en 1893.

En 1932, con la construcción de la carretera a Puerto Colombia, el ferrocarril fue perdiendo auge, hasta suspender el servicio definitivamente en 1943; fecha en la que las autoridades ordenaron el levantamiento de las vías férreas.

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A mediados de 1888 se construye con madera creosotada la primera sede de la Estación del Ferrocarril, que estuvo en pie hasta el año de 1922, cuando Juan Antonio Colina De la Rosa construye la nueva sede en mampostería, inaugurada el 5 de diciembre de 1923; constituyéndose en uno de los primeros edificios construidos con cemento por The Barranquilla Railway & Pier Company Limited.

En la Estación del Ferrocarril funcionaba la oficina para despachos de los trenes, la oficina del teléfono y el salón de pasajeros; siendo ejemplo de las primeras edificaciones construidas con el cemento que entró en barriles por el muelle de Puerto Colombia y es testigo del esfuerzo de los atlanticenses por alcanzar el mercado internacional.


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